Reut Amit, nos cuenta su historia, lo que ella durante mucho tiempo vivió y soporto sin hacer nada, pensado que lo que ella vivÃa era amor, pero con el tiempo se dio cuenta de que realmente, ese amor hacia mucho que se habÃa evaporado.
A través de su historia espera que otras mujeres se identifiquen con ella y salgan adelante cómo ella lo ha estado intentando.
“Fueron muchas las veces que estuve acobardada en el baño mientras escuchaba que él me decÃa que parara de llorar como un niño, que estaba loca o que nadie más me aguantarÃa. Atravesé por muchas crisis de pánico que se desencadenaron por esas agresiones manÃacas y regulares. Pero, él nunca me golpeó.
Fueron varias las noches que, a pesar de que él se quedara dormido, yo no podÃa sentirme segura y lo único que hacÃa era preguntarme cómo habÃa llegado a este punto, o cómo me habÃa convertido en esta mujer. Me repetÃa que debÃa levantarme, pedir un taxi e irme de esa casa.
Pero lo único que hacÃa era seguir despertando con él y me decÃa a mà misma “Él no era asÃ, yo hago que sea asÃ. Necesito cambiar la manera en que me acerco para que él reaccione bien”. Yo creÃa que al ser más suave, evitarÃa ese abuso.
Durante ese tiempo encontré muchos emails y mensajes de texto de otras mujeres. Y, cuando algún miembro de su familia me preguntaba si algún lápiz labial que habÃan encontrado en algún lugar era mÃo (y, claramente no lo era), yo no decÃa nada y me humillaba constantemente en silencio.
PodÃa ver cómo él disfrutaba tener ese poder sobre mÃ. Siempre me prometÃa que iba a cambiar y se disculpaba, pero no era asÃ. Lo disculpaba con mis amigas e incluso lo defendÃa. Era una situación tóxica que estaba atravesando. ¿Cómo le explicaba a alguien que yo creÃa que en parte también era mi culpa? Nadie entendÃa realmente y yo no podÃa dejar que pensaran que era un monstruo por lo que no le dirÃa a nadie. Estaba completamente sola.
Empecé a creerme mis explicaciones irracionales y todo lo que él me decÃa. Hasta que me puse un punto de referencia. En el minuto en que él me golpeara, yo me irÃa. Pero, la verdad es que sabÃa que no lo dejarÃa tampoco. Porque cuando me herÃa, él me demostraba cuánto me amaba. Se preocupaba tanto que se volvÃa loco o se sentÃa abrumado por la ira, celos o tristeza y simplemente no podÃa controlarse. Al menos eso pensaba yo.
Perdà a mi confidente, la persona con la que hacÃa la cena, con quien veÃa pelÃculas en esos dÃas lluviosos, con quien reÃa, la persona que más me conocÃa. Perdà mi compañÃa. ¿Cómo le explico a alguien que el abuso fue solo una parte de lo que él era? ¿Cómo me lo explico a mÃ?
TodavÃa hay dÃas que recuerdo esos momentos tiernos, pero al igual que un niño, estoy aprendiendo a redefinir las fronteras de un comportamiento normal y me digo a mà misma que los actos de violencia nunca pueden ser actos de amor.
Por primera vez veo mi propio reflejo en otras mujeres que han surgido de las profundidades de esa oscuridad. Mujeres increÃblemente valientes que nunca he conocido, pero que al compartir sus historias, me han salvado. Me abrazaron con su dolor y sin saberlo, me convencieron de que no estaba sola y que soy digna de más. No habÃa creÃdo esta verdad desde hace mucho tiempo.
Al saber que otras están ahÃ, me ha permitido disipar mi vergüenza. Yo ya habÃa creÃdo que estaba loca o que todo era producto de mi imaginación porque no podÃa conciliar el amor y el abuso. Me habÃa permitido creer que las dos cosas existÃan. Pero, sus historia me han permitido entender que me puedo perdonar y que esa lÃnea roja es muy arbitraria. Verme a mà en sus ojos me ha permitido ponerle un nombre a mi abusador. De poder decir que fui una mujer abusada y dejarlo ir.
Sinceramente espero que ellas tengan la fortaleza de salir adelante y terminar con este trágico episodio de sus vidas”.
A través de su historia espera que otras mujeres se identifiquen con ella y salgan adelante cómo ella lo ha estado intentando.
“Fueron muchas las veces que estuve acobardada en el baño mientras escuchaba que él me decÃa que parara de llorar como un niño, que estaba loca o que nadie más me aguantarÃa. Atravesé por muchas crisis de pánico que se desencadenaron por esas agresiones manÃacas y regulares. Pero, él nunca me golpeó.
Fueron varias las noches que, a pesar de que él se quedara dormido, yo no podÃa sentirme segura y lo único que hacÃa era preguntarme cómo habÃa llegado a este punto, o cómo me habÃa convertido en esta mujer. Me repetÃa que debÃa levantarme, pedir un taxi e irme de esa casa.
Pero lo único que hacÃa era seguir despertando con él y me decÃa a mà misma “Él no era asÃ, yo hago que sea asÃ. Necesito cambiar la manera en que me acerco para que él reaccione bien”. Yo creÃa que al ser más suave, evitarÃa ese abuso.
Durante ese tiempo encontré muchos emails y mensajes de texto de otras mujeres. Y, cuando algún miembro de su familia me preguntaba si algún lápiz labial que habÃan encontrado en algún lugar era mÃo (y, claramente no lo era), yo no decÃa nada y me humillaba constantemente en silencio.
PodÃa ver cómo él disfrutaba tener ese poder sobre mÃ. Siempre me prometÃa que iba a cambiar y se disculpaba, pero no era asÃ. Lo disculpaba con mis amigas e incluso lo defendÃa. Era una situación tóxica que estaba atravesando. ¿Cómo le explicaba a alguien que yo creÃa que en parte también era mi culpa? Nadie entendÃa realmente y yo no podÃa dejar que pensaran que era un monstruo por lo que no le dirÃa a nadie. Estaba completamente sola.
Empecé a creerme mis explicaciones irracionales y todo lo que él me decÃa. Hasta que me puse un punto de referencia. En el minuto en que él me golpeara, yo me irÃa. Pero, la verdad es que sabÃa que no lo dejarÃa tampoco. Porque cuando me herÃa, él me demostraba cuánto me amaba. Se preocupaba tanto que se volvÃa loco o se sentÃa abrumado por la ira, celos o tristeza y simplemente no podÃa controlarse. Al menos eso pensaba yo.
Perdà a mi confidente, la persona con la que hacÃa la cena, con quien veÃa pelÃculas en esos dÃas lluviosos, con quien reÃa, la persona que más me conocÃa. Perdà mi compañÃa. ¿Cómo le explico a alguien que el abuso fue solo una parte de lo que él era? ¿Cómo me lo explico a mÃ?
TodavÃa hay dÃas que recuerdo esos momentos tiernos, pero al igual que un niño, estoy aprendiendo a redefinir las fronteras de un comportamiento normal y me digo a mà misma que los actos de violencia nunca pueden ser actos de amor.
Por primera vez veo mi propio reflejo en otras mujeres que han surgido de las profundidades de esa oscuridad. Mujeres increÃblemente valientes que nunca he conocido, pero que al compartir sus historias, me han salvado. Me abrazaron con su dolor y sin saberlo, me convencieron de que no estaba sola y que soy digna de más. No habÃa creÃdo esta verdad desde hace mucho tiempo.
Al saber que otras están ahÃ, me ha permitido disipar mi vergüenza. Yo ya habÃa creÃdo que estaba loca o que todo era producto de mi imaginación porque no podÃa conciliar el amor y el abuso. Me habÃa permitido creer que las dos cosas existÃan. Pero, sus historia me han permitido entender que me puedo perdonar y que esa lÃnea roja es muy arbitraria. Verme a mà en sus ojos me ha permitido ponerle un nombre a mi abusador. De poder decir que fui una mujer abusada y dejarlo ir.
Sinceramente espero que ellas tengan la fortaleza de salir adelante y terminar con este trágico episodio de sus vidas”.
